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Testimonios


Pamela

Antes de empezar grupo no sabía que esperar. Además, no sabía cómo podía estar mejor así que decidí averiguar en qué consistía DBT, me pareció bastante interesante pero aun lo miraba con recelo, desconociendo si sería lo más acorde para mi situación. Entendía la preocupación de mi familia y también estaba decidida a poner de mi parte para superar la situación así que decidí darle una oportunidad.
En un comienzo fue difícil, si bien tenía la disposición, me era complicado debido a que había perdido la costumbre a ver más allá de las emociones momentáneas y también me complicaba comunicarme en grupos de desconocidos. Con el tiempo y poniendo parte de mí, comprendí que lo que aprendía ahí no era algo solo del estar ahí, sino que debía aprender a aplicarlo en mi diario vivir. De esta forma fui progresando.
Todas las habilidades que uno aprende estando en DBT son efectivas para desenvolverse día a día, el trabajo en las emociones finalmente nos hace crecer como personas, nos ayuda a conocernos, y finalmente aprender a proyectarnos como nosotros deseamos.
Uno puede creer que el proceso de DBT es solo mientras vas asistiendo a las sesiones, pero no es así, es algo que uno va aprendiendo a utilizar constantemente y que no se olvida (o si lo haces puedes recurrir al material), marca tu vida, siendo algo que utilizaras constantemente.
El trabajo en DBT requiere un gran compromiso, y un constante trabajo principalmente porque uno está recién aprendiendo las habilidades, pero con el tiempo, en algunas ocasiones, hasta puedes llegar a utilizarlas inconscientemente, como también te das cuenta que en situaciones de tu vida ya lo habías hecho. De a poco las cosas comienzan a tener un nombre (algo que también vas aprendiendo en este proceso), y de esta forma la comprensión de lo que ocurre en nuestro interior cobra sentido, y también nos disponemos a enfrentarlas de mejor forma.
El trabajo de comprenderse a sí mismo es fundamental en la medida que tomamos decisiones. También DBT es una gran herramienta que nos ayuda a desenvolvernos en los distintos tipos de relaciones con otras personas, partiendo de la base de conocernos a nosotros mismos, darle un significado a lo que nos pasa/sentimos y como esto influye en la relación con otros.
Para finalizar, es fundamental la relación que se va estableciendo con quienes compartes el proceso de DBT. La confianza que se crea de a poco es muy importante durante el tiempo que uno asiste a las sesiones. Si bien para muchos no es fácil al comienzo (para mí no lo fue), con quienes estás se crea un tipo de relación muy especial, de compañerismo y comprensión. Muchas veces no es fácil hablar de lo que nos está pasando, pero con el tiempo uno va agarrando confianza y definitivamente DBT no sería DBT si no fuera en grupo.


Francisca

Recuerdo cuando pasaba noches enteras sin dormir; una discusión, una pelea, una mala mirada o quizá un insulto me botaban brutalmente y yo, sentía que no podría volver a levantarme. La tristeza, angustia y soledad eran los sentimientos que de manera permanente invadían mi corazón… me costaba sonreír, me dolía estar bien, pues el pasar mirando toda una vida con lentes oscuros te enceguece, dificultando que puedas mirar los colores hermosos que tiene el día a día.

Así llegué de pronto al Grupo DBT Chile, más bien obligada y sin mucho interés. Al principio me costaba demasiado hablar, comentar u opinar. No me sentía muy a gusto, por el contrario, creía que sólo perdía mi tiempo. Sin embargo, los días transcurrieron y comencé a notar que dentro de este grupo DBT, de mi grupo DBT, era el único momento del día en que era realmente yo, donde no tenía nada que ocultar ni esconder, pues todas las chicas y terapeutas me respetaban, valoraban y apoyaban como nadie. Y es más, pude compartir mis sentimientos, pensamientos y mi manera de ser con personas que lograban entenderme y comprenderme como jamás nunca ninguna persona lo había hecho en toda mi vida. El cariño comenzó a surgir y así, cada clase me llenaba de nuevas esperanzas y de muchas ganas de salir adelante. Poco a poco logré darme cuenta de la pirámide que había construido dentro del grupo donde la aceptación, valorización y por supuesto, una mente sabia me llevaron a sonreír nuevamente.

El tiempo ha pasado, y es preciso mirar hacia atrás y observar todo el camino recorrido, que si bien no son muchos años, si traen consigo hermosos momentos, preciosas personas y grandes aprendizajes. Es por supuesto mi paso por DBT el que me tomó de las manos, me entregó herramientas y me ayudó a levantarme para volver a soñar y sonreír. Hoy me muestro tal como soy, sin prejuicios ni engaños, sin lamentos ni pesares, simplemente vivo la vida como hay que vivirla, feliz, consciente y en mente sabía, pues ¿qué culpa tiene la vida de que uno escoja teñirla de blanco y negro? ¡¡¡Maravillosos son los colores que en ella existen!!!    ¡¡¡ Mágicos se pueden volver los días si uno así lo desea!!!  Todo parte por uno, pero para llegar a esto, fue DBT y sus terapeutas, quiénes me ayudaron a quitarme la venda de los ojos, y poder decir hoy con total seguridad que soy una mujer feliz y orgullosa de mi misma.


 

Osvaldo

Soy una persona bastante terca y por sobre todo muy escéptico. Por lo mismo, mi primer día en DBT fue un infierno. “¿Qué hago aquí? ¿Cómo pretende esto solucionar mis problemas? Esto parece terapia de rehabilitación, yo no pertenezco aquí” fueron uno de los cientos de pensamientos que inundaron mi cabeza ese día. No entendía nada, me sentía incómodo y perdido, posiblemente perdiendo mi tiempo.

A medida que me iba acomodando de a poco, fui entendiendo lentamente lo que pretendían enseñar en DBT, pero aún no estaba convencido de que solucionarían mis problemas. ¿Cómo es posible que identificar, describir y participar de mi angustia la alivie? La vivo todos los días, la siento siempre, sé de donde proviene… Esto no da resultado, decía.

Pero todo cambió cuando comencé a hacer las “tareas”. Todas las semanas nos asignaban tareas que decidí comenzar a realizar porque ya me daba vergüenza llegar todas las semanas con las manos vacías… Y fue ahí cuando lentamente una semilla comenzó a germinar dentro de mi cabeza.

Me empecé a ver obligado a usar las herramientas que nos habían enseñado para cumplir las tareas, y de a poco comencé a integrarlas en mí día a día. Fue un proceso tortuoso, lento y frustrante, pero a medida que iba viviendo los resultados, más fácil se me hacía seguir aplicándolos.

Metafóricamente hablando, cuando entré a DBT llegué como un soldado herido en combate, y esperaba encontrar aquí un colchón donde sanar… Lo que encontré fue algo mejor. En el Grupo DBT Chile me desinfectaron las heridas, me devolvieron la movilidad de mis articulaciones, me enseñaron a combatir bien, me entregaron un mejor rifle y me devolvieron al campo de batalla. No me convertí en veterano, me convertí en guerrero.

A los nuevos: no se engañen. DBT no es ni inútil ni mágico. Te enseña a vivir bien tu vida, a tomar mejores decisiones sin cambiarte como persona. Una vez “titulados” no se les hará la vida más fácil… Tal vez incluso más difícil, pero esta vez QUERRÁN vivirla, y eso es lo emocionante.

¿Qué es de mí? Bueno, mi vida se desarmó por completo antes de entrar a DBT, y una vez “egresado” aún no podía reconstruirla, así que opté por un camino nuevo y comencé a construir desde ahí. Hoy no sólo cumplí un sueño que parecía imposible que era grabar mi propio álbum musical, sino que este álbum resultó ser inesperadamente exitoso.

Estoy viviendo en estos minutos un sueño hecho realidad, algo que jamás soñé que viviría…


 

Roberto

Testimonio de un Padre:

Viendo a mi hijo de 19 años tendido en una camilla en la clínica, con cuatro especialistas y sus respectivos auxiliares tratando de estabilizarlo en sus heridas físicas y conciencia, sentí que todo estaba perdido en mi vida….me quería morir con él….mucha gente me decía “lo vamos a recuperar”…. mi pregunta era ¿me devolverán algún día a ese muchacho brillante, deportista, con buen sentido del humor y todos sus atributos o sencillamente un joven que cambiaría para siempre?  La respuesta obvia para mí era “pesimista”…..

Desde ese día comenzó una nueva vida, estuvo cuarenta y cinco días internado en una clínica psiquiátrica, con los mejores especialistas, pero siempre sentí que algo faltaba, pidiendo consejos de expertos supe de DBT, procedí a llamar muy afligido buscando alguna respuesta esperanzadora…desde el primer minuto me sentí apoyado y procedieron a visitar a mi hijo en los próximos días para evaluarlo mientras estaba internado.

Al salir de la clínica, nos fuimos directo a la casa del Grupo DBT Chile donde nos entrevistaron un psiquiatra y una psicóloga, por fin encontré algo de calma porque “este equipo me dio la tranquilidad”. Asumimos el compromiso familiar de apoyar a nuestro hijo y al equipo de DBT en todo el proceso, esto significaba asistir a las sesiones grupales todos los miércoles durante casi un año un medio, asistir a sus sesiones particulares con la psicóloga y psiquiatra. Durante todo este proceso creo que faltamos un par de veces  a las sesiones grupales, es decir, no importando las vacaciones, ni la distancia, siempre estuvimos allá y con la mejor cara.

En las sesiones grupales viví una experiencia única con otros padres y sus hijos,  no éramos los únicos con problemas, siempre existió un respeto y apego a los procedimientos, dinámica y estructura de la terapia, yo crecí mucho como hombre y como padre, lo mismo mi hijo. Fue muy esperanzador ver como todos los jóvenes evolucionaban favorablemente y se graduaban.

Durante el proceso, nuestro hijo debería estudiar para rendir su PSU en un escenario muy adverso por los medicamentos y terapias a las que debía asistir, no obstante y luego de un trabajo conjunto con DBT, nuestro hijo rindió su prueba  con un resultado excepcional logrando su objetivo, entrar a la carrera de Medicina.

Hoy ya graduados de DBT, mi hijo y yo, hemos trabajado juntos en su recuperación, aplicamos en nuestro diario vivir todas las habilidades y enseñanzas de DBT. Como padres, nunca hemos bajado la guardia, al contrario, estamos atentos porque la terapia continúa en forma individual.

Volviendo a la pregunta que me hice aquel día en la clínica: SI LO RECUPERAMOS, regresó a la vida un hijo nuevo, renovado, consiente de su enfermedad, sano, con su sentido del humor, deportista, etc…..como padre, debo reconocer que me he emocionado durante todo este testimonio porque aún tengo ese sufrimiento de padre de sentir que casi pierdo a mi hijo…..hoy lo disfruto todos los días, estoy más atento que nunca a sus estados de ánimo y tratamos de seguir avanzando para que sea un hombre pleno.

A los papás les recuerdo que nadie tiene la receta, nosotros nos entregamos en las manos de Dios y él nos colocó a DBT al frente….es imposible no estar agradecidos de todos, desde el personal de aseo hasta los profesionales que nos ayudaron.

COMPROMISO y PERSEVERANCIA: desde el primer día nos entregamos en las manos de DBT, nunca cuestionamos sus técnicas aunque parecieran lentas, trabajamos mucho a pesar de las recaídas de mijo, lo digo porque existen. Yo soy un empresario que me podrían catalogar de exitoso y difícil de derrumbar, pues bien, esta situación de mi vida, lo logró inicialmente, sólo mi fe me ayudó y el tremendo trabajo de todos en DBT.

Espero que mi testimonio ayude a muchos, sé que es posible lograrlo, nada es gratis en la vida, hay mucho trabajo que hacer, existe el cansancio y agotamiento constante, pero por un hijo, se mueven montañas.

Les escribe un padre muy emocionado, que volvió a nacer y que está lleno de esperanzas y siempre agradecido por el trabajo profesional del equipo DBT.

ANIMO QUE SE PUEDE (PADRE E HIJOS)


Valeria

A mi DBT me ayudó a vivir. Llevaba unos 3 años en terapia psicológica y psiquiátrica y había estado un mes en una clínica psiquiátrica, la cual marcó un antes y un después en mi vida. Cuando salí de la clínica seguí con el tratamiento pero ya no sabía cómo seguir avanzando hacia una recuperación exitosa, y ahí fue cuando mi psicóloga de ese tiempo me recomendó que probara DBT, diciéndome que ahí me darían herramientas para manejar mis emociones y que me ayudarían en el día a día. Y así fue. En DBT aprendí de las experiencias de mis compañeros y aprendí sobre mi misma, también me enseñaron métodos para enfrentar las crisis, los cuales me han servido infinitamente tanto a mi como cuando tengo la oportunidad de ayudar a alguien más.
En DBT enseñan más que herramientas para cuando tienes problemas, dan enseñanzas de vida. Yo creo que todos deberían hacer DBT ya que te enseñan cosas que hacen ver la vida de una forma más simple y te ayuda a enfrentarte a situaciones complicadas o bien fáciles, pero siempre reaccionando de la manera que más nos acomoda y es mejor para el logro de los objetivos de vida de cada cual.
Gracias a todos en DBT, a mi psicóloga, a las terapeutas, a las secretarias, a todos, ya que han hecho algo hermoso que está ayudando a mucha gente y que de verdad al terminar estarán tan agradecidos como yo.
Nuevamente, gracias de corazón, Valeria

 

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